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¿Monto doce? ¿Monto nueve? Pito pito gorgorito. No sé qué hacer. Si bien el parte es de poco viento y mañana dan más, me da la sensación de que quiere romper este levante anortado. Venga. Monto doce, y si eso, después saco la nueve. Las cuatro de la tarde en Pueblo Cálido. Nighthauler, Juanjo, Luís y unos cuantos más. Levantera de dos dias en el windguru. Parece que esta vez acierta. Pues no. Acierta en lo del viento, pero no en sus intensidad. El día fuerte va a ser el primero y el flojo el segundo. Aunque en el segundo día, a las siete de la mañana, algunos como El Oso, Yiyu y Ginés estaban navegando en Las Amoladeras con la nueve de verano. De hecho las fotos de Miguelo corresponden a tan fantástica sesión.

Menos mal que mi instinto en este caso acertó. “hoy a saco que mañana no sé qué va a pasar” le comenté a Juanjo. Me pongo a ceñir a sacopaco desde Pueblo Cálido para ver si remonto, no sin antes hacer el salto de rigor delante de la cámara de Arturo en un acto egobloguero. Cómo molo Pepsicolo. Tras varios bordos consigo llegar hasta el polideportivo, no sin antes mirarme mal algún que otro socorrista por sobrepasar las boyas de los doscientos metros. Y es que la bandera estaba verde, aunque en uno de los puestos tenía puesta una sombrilla roja y me dio qué pensar… -“Señor agente si se puede navegar hasta los cincuenta metros, que hay sombrilla roja!” Me parece que no hubiera colado. Bueno. Con mi twin tip de 1,36 marca “Gorrinez 2008” que para eso voy patrocinado, llego al espigón de lo que iba a ser Puerto Mayor -ya podían haberlo dejado terminar, digo yo… Total, más vale que sirva de puerto que no de escombrera. En vez de pararlo que lo hubieran dejado terminar y luego expropiado a lo Rumasa y haber puesto puntos de atraque híper baratos como tienen en Galicia- Me encuentro con los “Vandeverde” con sus Airush. Inconfundibles.

Sigo Ciñendo, bordo tras bordo del espigón hacia dentro, de dentro al espigón; del espigón a dentro, de dentro al espigón, chop chop, rechop, fiusss, flash, -agua en toda la lentilla-, hasta que de repente, en un bordo me encuentro proa a la Isla Grossa. ¿Voy? No, no voy… a ver si me quedo tirado. ¡Venga joder, sólo se vive una vez! ¡Del tirón! Veo que me siguen los dos “Vandeverde”. Pero a cierta altura cortan y se dan la vuelta. Ingenuo yo… Llego a la Isla, pongo pie en la playa más occidental. El viento entra un pelo anortado, así que no temo por la “sombra” de la Isla. Pero sin esperármelo la cometa se cae. Echo a correr hacia atrás, como un poseso, dándole la espalda a la cometa, como queriendo huir de ella. Y carga nuevamente de viento. Uf, menos mal. Se me cae la cometa en la Grossa y aún estoy allí o en el calabozo. Me tiro al agua y salgo deslizándome por el agua plana del sotavento, como cuando navegas en Veneziola -por cierto: vaya disparate han hecho construyendo un edificio encima de las salinas- A lo lejos veo una zodiac persiguiendo a estos dos. Les está echando de la zona de influencia de la Isla, ya que no está permitido navegar, por lo visto. Yo le saludo amablemente con mi mano pero me hace unos aspavientos poco amistosos que no puedo reproducir con palabras. Me tiro al largo hasta la playa, en una empopada digna de goleta del siglo XIX con una sonrisa de oreja a oreja y pegando unos gritos de energúmeno marino, kiteloop por aquí, kiteloop por allá, por eso de no adelantar a la cometa. Al llegar a la playa sube el viento. Monto la nueve y… bueno esa historia la cuento otro día… si me apetece.


Rider: Primera foto: Ginés. Resto: Pedro Comas Texto: Pablowing Fotografía: Miguelo Prokitespain en twitter
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